
Día de Muertos en Malinalco
Una tradición de luto, memoria y comunidad: cada año, Malinalco abre las puertas de sus casas para recordar a quienes ya no están.
En Malinalco, el Día de Muertos es una despedida que se vive en comunidad.
Entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, las calles y los hogares del pueblo se llenan de color, aromas, flores de cempasúchil, velas y recuerdos para recibir a quienes ya no están.
Con ceras guiamos el camino de nuestros seres queridos hacia el Mictlán, sobre todo en su primer año de llegada. Las familias nos abren las puertas de sus casas para compartir, a través de un altar, la memoria familiar e histórica de su difunto.
La tradición se transforma con el tiempo gracias a su gente. Mantenerla viva es una forma de cuidar nuestra identidad y nuestra herencia.


Ventanas que retratan la vida de quienes se nos adelantaron.
Los altares monumentales son ofrendas de gran tamaño que familias y habitantes de Malinalco levantan con enorme dedicación para honrar a sus seres queridos fallecidos en el último año.
Con múltiples niveles, elementos prehispánicos y detalles contemporáneos, cada altar cuenta la historia de una persona y de su familia.
Conoce el mapa de Los MuertosAsí se vive el recorrido de los altares
Cómo se vive la tradición
Comienzan los primeros altares
En algunos casos, las familias empiezan a abrir sus altares desde este día. Es el inicio del recorrido.
Inicia la festividad
Malinalco se llena de color, flores y luz de ceras. Puedes visitar los altares y recorrer las calles del pueblo.
Se recuerda a las niñas y los niños
Tradicionalmente, es el día para recordar a las infancias que se nos adelantaron.
Día de Muertos
Se recuerda a las personas adultas. La festividad cierra con ofrendas y visitas a los panteones.
Las fechas pueden variar según cada familia.
Esto no es un espectáculo: es un duelo.
Cada altar monumental es la casa abierta de una familia de Malinalco que despide, este año, a una vecina o a un vecino. Nos comparten su dolor y su memoria con enorme generosidad. Visitarlos es un privilegio, y la mejor forma de agradecerlo es acompañar con respeto, silencio y cariño.
- Habla en voz baja y camina con calma.
- No toques ni muevas nada de las ofrendas.
- Pide permiso antes de fotografiar personas, casas o espacios particulares.
- Agradece a las familias: están compartiendo a sus seres queridos contigo.
Cuidemos esta tradición para que siga viva.
Recorre los altares con respeto
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